Reflexión N° 30 - La Puerta se Abre

La Nueva Era se inicia con dos acontecimientos universales que han conmocionado la conciencia humana en todas las latitudes, inéditos, simbólicos, estremecedores por su significado: el primero es el derrumbe de las Torres Gemelas de Nueva York, emblema del mundo materialista y violento que termina, en el Centro Mundial de los Negocios, a manos de un grupo de terroristas internacionales, entrenados en varios países del mundo y en los Estados Unidos; el segundo es la convocatoria mundial de millones de pacifistas en más de 600 ciudades desde Australia hasta San Francisco, la más grande que conoce la Historia, inexplicablemente exitosa y pacífica, y que abren los portales de la Nueva Era de Acuario.

El primer símbolo señala una puerta que se cierra: el dinero, la competencia, el imperialismo, las guerras, las desigualdades sociales, las naciones desunidas. El segundo símbolo abre las puertas dentro del hombre, a la fraternidad, la armonía en las diferencias, la paz, la unión humana, la nueva conciencia de convivir en libertad. Estos dos símbolos, opuestos siempre, el pasado que no vuelve y el futuro que se inicia, han sido expresados proféticamente en las Enseñanzas del Maestro Santiago Bovisio desde hace muchos años, ahora públicas y activas, haciéndose realidad por obra del Gran Iniciado Solar que camina junto a los hombres. En esta Reflexión queremos explicar el significado de los actos enunciados a la luz de las Enseñanzas para que puedan ser mejor comprendidos, y, sobre todo, capacitarse para aceptarlos y trabajar en los acontecimientos novedosos que se avecinan. El Maitreya recién comienza a transformar el mundo: almas, continentes, medio ambiente, clima, economía, espiritualidad, política, instituciones. Es mejor estar bien preparado practicando desde ahora el Camino de la Renuncia.

Las Enseñanzas del Maestro Santiago son, fundamentalmente, profecías, señales del mundo que vendrá y cuyos albores estamos contemplando. La presencia del Redentor Maitreya anunciada en “Hidrochosa” -Libro I “Desenvolvimiento Espiritual”, Capítulo 1, 15, a partir de 1972/77 (ahora debe ser un joven entre 25 y 30 años) se sintió en la intimidad del alma y en la sociedad, con gran estilo, hace unos pocos días, el 15 de febrero, planetariamente. Muchos otros acontecimientos asombrosos nos esperan, y los comprenderemos mejor si los analizamos a la luz de las Enseñanzas. Ese es el tema de esta Reflexión.

a. Señales

Libro VII “El Devenir”, Capítulo 7 “La Gruta de Ras”, 1: “No hay nada oculto que no sea algún día revelado. Dijo Cristo que hasta los actos más insignificantes de las criaturas tenían que ser revelados” .

Libro V “Grandes Iniciados de la Raza Aria”, Capítulo 16 “El Maitreya”, 8 y 9: “El hombre de antes podía vivir relativamente tranquilo, porque no sabía nada y era dirigido; en cambio el hombre actual, al saber tan sólo un poco, este saber es para él su mayor enemigo y tormento. El Maitreya viene a la humanidad para provocar la solución a este vital problema para la raza. Cuán difícil es su misión.”

Libro XVIII “El Camino de la Renuncia”, Capítulo 15 “La Renuncia Permanente”, 31: “Pidan los Hijos que Él venga a poner Su Mano para que la destrucción inevitable no sea tan tremenda. Pidan que sean muchos los seres que puedan salvarse; tengan un espíritu de renuncia tal que pueda atraer a muchas almas al Camino de la Renuncia, que su Enseñanza induzca a muchos seres a la Renuncia, como único medio de salvación.” (Ya lo está haciendo en forma visible el 15 de febrero).

Libro XVIII, Capítulo 15, 28: “Recuerden los Hijos la visión del león y del oso. Sobre una meseta, al borde de un abismo, una gran leona estaba frente a un oso de tamaño enorme, y con artes femeninas (diplomacia) procuraba atraerlo. Cuando ya lo tenía casi ganado procuró herirlo en el cuello, y al no lograrlo intentó hacerlo en el vientre. El oso, al sentirse rozar se dio cuenta y con sus potentes garras destruyó el pescuezo de la leona; pero fue tanta la violencia del golpe, que ambos cayeron al profundo abismo: las dos grandes potencias serán destruidas. Pero una parte del Mundo se salvará.” (La Federación Rusa sigue siendo la otra gran potencia, más peligrosa que antes, a pesar de la prensa occidental y la disolución de la URSS; posee todas las armas nucleares actualizadas e intactas, y los vectores para lanzarlas. La decisión está en las fuerzas armadas y no en el poder político).

Libro XIX “Los Mensajes”, Capítulo 14 “El Tesoro de la Enseñanza”, 11: “El Ser ha de lograr por la Enseñanza un nuevo estado de vida, superior, egoente, espiritual. Para desenvolverse en este más amplio campo magnético ha de automatizar sus estados emotivos corrientes, sus conocimientos racionales más comunes, para que la mente tenga un campo más amplio dedicado al estudio y al desenvolvimiento de los problemas superiores más en contacto con el Cosmos.” (El Maestro Santiago es el Precursor, el Maitreya es el Realizador).

b. Redención

El sistema de evolución humana que presentan las Enseñanzas es universal, y coincide con las diversas tradiciones reveladas de oriente y occidente. El hombre se desenvuelve en el sistema planetario y en él se extinguirá al final, cumpliendo el destino fijado por los Constructores desde el principio (Ver Libro VII “El Devenir”, y Libro XVII “El Sistema Planetario”). Evoluciona en muchos planetas y en varias dimensiones, algunas visibles y otras ocultas. Cuando la Humanidad tiene dificultades insalvables para adelantar hacia la meta, y corre peligro de perderse en los abismos de las sombras (ya ha ocurrido dos veces, al final de la Raza Uraniana y de la Raza Hiperbórea), en estos tiempos de amenazas nucleares, seres perfectos de gran poder, los Grandes Iniciados Solares, vienen a vivir físicamente en la Tierra para dar las soluciones indispensables. “Cristo predijo su regreso triunfal a este mundo” (Libro XII “Vida Espiritual de Cafh”, Capítulo 1, 20).

“Triunfal”, anunció, y nosotros sostenemos que la convocatoria del 15 de febrero, planetaria, exitosa y libre tiene la impronta del Redentor. La memoria conserva el nombre y la obra de algunos Iniciados Solares, Manú, Buda, Rama, Krishna, Jesús y otros desconocidos que convivieron con los hombres. Sin Ellos nada tendría sentido ni futuro. Cada uno cumple una misión especial y todos forman una comunidad indivisible, un Cuerpo Místico Espiritual. Sostener que cuando Uno viene es un francotirador solitario, como consideran algunos cristianos a Jesús, es incorrecto. Además de estar unidos entre sí en forma permanente, vienen acompañados por muchos Iniciados Lunares y del Fuego. Dice “El Fuerte Libertador”, Capítulo 13 del último Libro XII mencionado: “La idea del descenso divino a la tierra se hace sentir simultáneamente, a un mismo tiempo, sobre toda ella.”, y agrega unos párrafos más adelante: “Cada hombre ha de transformarse en otro Cristo, para hacer efectiva en él la Divina Redención”. Los organizadores occidentales de los escudos humanos en Bagdad afirman que se ofrendan para que no haya otra guerra. ¿Estamos presenciando la tarea redentora del Maitreya, públicamente, a la vista de todos, en las pantallas televisivas y personalmente? ¿Será éste su estilo de cambiar el mundo, con la máxima transparencia, para que todos puedan creer por sí mismos las evidencias, directamente, sin intermediarios, ni argumentaciones teológicas? Si esto es así, la Revolución que está preparando el Maitreya será formidable, nunca vista. Y los cambios que pueden producirse en los 24.000 años de la Nueva Era de Acuario cambiarán completamente la vida humana.

c. La Ley Colectiva

Estamos al borde de la guerra. No sabemos cuándo los Estados Unidos atacarán a Irak y otras naciones que consideran enemigas; si el conflicto quedará limitado a una región o se extenderá incontenible por el Cercano Oriente y aún a otros continentes, Europa, América, China y Rusia que tienen miles de bombas atómicas listas para estallar. Los terroristas están en todas partes, activos y con medios poderosos. Nadie conoce el futuro inmediato. Incluso en los círculos reducidos de la ONU, la OTAN, la Unión Europea y otros, no se llega al mínimo de conciliación. Pareciera que las Torres Gemelas siguen cayendo una y otra vez. Una simple amenaza de Ben Laden en una cinta grabada, y el pueblo norteamericano entra en pánico de costa a costa.

¿Estamos en el fatalismo ciego? No; el hombre tiene un margen de libertad poderosísimo, pero hay que ponerse a trabajar, hay que sacrificarse en la Renuncia de holocausto. Dice el Maestro Santiago en el Libro VII “El Devenir”, Capítulo 12 “El Destino”, 14: “La Ley Colectiva es también aquella que asume todo un pueblo, toda una nación, toda una comunidad, toda una familia. Cuando un país se declara en guerra, el pueblo es responsable, colectivamente de esa guerra.” Ahora que la Humanidad se encuentra amenazada globalmente, todos los hombres han de asumir individualmente sus responsabilidades. Echarle la culpa de los males a Bush, a Saddam, a Laden o cualquier otro, no resuelve nada. Únicamente haciéndose cargo como persona, y actuando en la Renuncia, se está en la acción correcta. El 15 de febrero millones de personas lo entendieron espontáneamente y frenaron por un momento la ofensiva militar. Dice el Maestro Santiago: “Si un solo hombre con la fuerza atómica puede destruir el mundo, una sola alma consagrada lo puede salvar.” (Libro XXXVI “Conferencias de Embalse”, Capítulo 33,15).

Los hombres aprendieron una Enseñanza inolvidable: unidos son más fuertes que la bomba atómica. Lo que empezaron en las manifestaciones por la paz, y ahora continúan con los escudos humanos, sacrificando la vida, debe continuar sin descanso, día y noche, cada uno en su lugar, en el trabajo, en el hogar, en las Universidades, con lo que cada uno tiene y hace: los pensamientos, las tareas profesionales, las relaciones sociales, las posesiones. El desapego es la característica distintiva de la nueva Humanidad, y a medida que se multipliquen los hombres de Renuncia, mayores serán las esperanzas de paz. La Ley Colectiva puede ser vencida por la práctica individual continuada de la Renuncia de holocausto, en el Camino que recorre el Maitreya.

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