Reflexión N° 21 - La Ley Moral

El Curso “Teología” (Libro XXV), Capítulo 13, declara: “Una verdadera religión natural del hombre, Única, que afirma un único origen de la Revelación Divina dada en los albores de la Raza, (Raza Aria, hace 118.000 años) y escrito en su misma naturaleza.” “No terminará la presente Raza Raíz sin que sea redescubierta para que todas las Revelaciones que fueron dadas durante el curso de la Raza vuelvan a encontrarse ellas mismas, y puedan volver a esa unión de almas y credos que ha de ser el fin de la Gran Obra Divina sobre la Tierra.”

La ley moral nace de la Revelación que Dios entrega a los Fundadores de religiones en diferentes épocas y lugares para el desarrollo de los pueblos según las características y posibilidades de los mismos en un período determinado. Así han brotado civilizaciones y culturas en las más apartadas regiones del globo; algunas han desaparecido hace tiempo y son conocidas estudiando sus reliquias: asirios, egipcios, aztecas y griegos; otras continúan su desenvolvimiento en nuestros días, con diversa fortuna: cristianismo, islamismo, judaísmo, budismo, hinduismo.

Las muchas revelaciones producen diversidad religiosa y cultural; unas veces están separadas geográficamente y poco influyen entre sí; otras, están en el mismo territorio y el contacto entre ambas es violento; el caso más evidente es Palestina, donde dos pueblos luchan a muerte para destruirse mutuamente. Casi siempre, como lo recuerda la Historia, el encuentro de religiones diferentes ha provocado la desaparición violenta de algunas: las culturas precolombinas aniquiladas por los conquistadores españoles, las tradiciones africanas, los celtas antiguos, y otras más. Actualmente, con la globalización, las migraciones, las comunicaciones, la lucha comercial y la pobreza generalizada, han estallado furiosamente los enfrentamientos, principalmente entre cristianos y musulmanes que se resisten a ser despojados de lo que tienen. El planeta ha quedado chico y escaso, no hay para todos, y mucha gente desaparecerá del mapa para que los vencedores puedan seguir existiendo de alguna manera. Una guerra verdaderamente mundial se está desarrollando ante nuestros ojos, con mil facetas y modalidades, en todos los continentes, a veces con portaaviones, otras con fusiles y terrorismo, más allá con drogas y secuestros, en otro lado con guerrillas y policías corruptos; pronto vendrán las armas químicas, biológicas y las bombas atómicas. La guerra globalizada se está expandiendo porque las revelaciones antiguas extreman los particularismos para subsistir; en el final de su trayectoria, son anunciadoras de la muerte. ¿Cómo nos podemos defender? Los hombres esperan ansiosos la Nueva Revelación de la Encarnación Divina, que ya se está pronunciando en el mundo.

a. Muchas Revelaciones

El Evangelio de Jesucristo, hace dos milenios, no resolvió los terribles sufrimientos que provocaba el Imperio Romano; pero dio a los hombres una ley moral que los redimió de sus cargas ancestrales. La Revelación del Profeta a los pueblos árabes encendió guerras de conquistas en tres continentes, que actualmente han vuelto a estallar. Las Tablas de la Ley entregada a Moisés, separó al pueblo hebreo del resto de las naciones para siempre. Los pueblos, como las personas, tienen una identidad, oculta o descubierta, de la cual brotan las costumbres, los comportamientos y la moral. Más fuertes que la economía y las formas políticas, las revelaciones unen y separan a los hombres en luchas permanentes. La Historia no conoce ejemplos de conciliación entre revelaciones que postulan diferentes formas de vivir; una cultura triunfará, y las otras quedarán sometidas.

Estas variables permanentes, características de la Raza Aria, están anunciadas en la Quinta Revelación de la Idea Madre, de la Enseñanza citada más arriba: “A través de estas épocas, el hombre será constantemente expuesto y sacudido por la gran ley de pares de opuestos que rige su Raza, y atado a una infinidad de relaciones, consecuencia directa de este continuo oscilar entre el bien y el mal.” Cada revelación promueve un estilo de vida diferente, y a lo ancho de la geografía planetaria hemos podido contemplar infinidad de formas de vivir, con tradiciones, idiomas, creencias y moral propias. Con tecnología global, una voluntad imperialista quiere imponer su uniformidad para dominar al mundo: coca cola, mc donald´s, americano básico, walt disney, marines, bombas inteligentes, FMI, etc. El Imperio Romano pudo controlar el Mediterráneo con treinta legiones y una buena organización. Ahora es diferente; por lo menos, dos grandes potencias, Rusia y China, tienen un enorme poder atómico, y la capacidad para aniquilar el Imperio en 30 minutos. Norteamérica es fuerte y débil; es un gigante poderoso con pies de barro, como se comprobó el año pasado con el desplome de las emblemáticas Torres Gemelas. En cualquier momento puede encenderse una catástrofe suprema; hay miles de bombas atómicas preparadas para ese fin. Bush está jugando con fuego.

Los poderes que manejan las naciones enfrentadas para defenderse unas de otras son exclusivamente destructivos. Incluso un pueblo humilde, los palestinos, que sólo tienen piedras en las manos, luchan contra los israelíes inmolando sus vidas, matando y autodestruyéndose. ¿Tendrán los hombres que claudicar ante el exterminador, local o internacional, y resignarse a sobrevivir como siervos? ¿Cómo se pueden defender? Únicamente con la ley moral, como vivieron los primeros cristianos del Imperio Romano y prevalecieron. La Divina Encarnación, nuevamente entre nosotros, revelará públicamente la Ley Moral de Acuario, para que algunos hombres predestinados puedan salvarse.

b. Las Piedras Tiradas al Aire

Dice la Enseñanza: “Los Iniciados Solares de Cuarta Categoría aparecen sobre la tierra siete veces en el transcurso de cada subraza, para facilitar la labor de adelanto espiritual de la Humanidad.” Jesucristo es el séptimo y último de la subraza Ario Teutónica, y el Maitreya es el primero de la subraza Ario Acuariana que se inicia.

La misión del Gran Iniciado Solar Maitreya permanece en el misterio. Él mismo está oculto y nadie lo ha visto o escuchado públicamente, semejante a los primeros treinta años de Jesús en Galilea y del Buda en la India, durante los cuales se prepararon para dar un Mensaje a la Humanidad. El Maestro Santiago ha adelantado algunas ideas que han sido presentadas aquí como intuiciones y sugerencias, en “Comentarios”, donde se reúnen las referencias al Maitreya: “¿Será la misión que trae el Gran Ser la de amasar su carne con su espíritu y hacer así un nuevo pan para satisfacer al hombre? ¿Juntará tanto de carne, tanto de mente, tanto de espíritu para dar con la armonía una solución para los grandes problemas actuales? Esperan los hombres de buena voluntad, los discípulos fieles, los Iniciados del Fuego, silenciosos, de rodillas, humildemente, limpio el corazón y la mente sosegada, su Enseñanza, su contestación, su admirable verbo.” (Libro V: “Grandes Iniciados de la Raza Aria”, Capítulo 16).

Es necesario comprender que los agudos problemas que padece la Humanidad en este tiempo, son un resultado de las antiguas leyes de confrontación entre los pares de opuestos, y que continuarán incrementándose hasta que concluyan en sus fuegos terminales. Estas tremendas experiencias planetarias no tienen solución de ningún tipo; las piedras lanzadas al aire tienen que caer: el poder nuclear, las epidemias y las drogas, el medio ambiente, el poder del dinero, el aumento poblacional, todo. Se resolverán dentro de sus propios parámetros, tal como fueron armadas por la locura humana. Dentro de ese karma colectivo, los seres humanos están encerrados masivamente en un gigantesco campo de concentración. Sólo hay una puerta de escape: uno mismo caminando hacia adentro.

Aunque no podemos practicar plenamente la ley moral de Acuario, porque todavía no ha sido enunciada, debemos esperar en la Renuncia cultivando las virtudes negativas: extranjeros en el mundo, desapego de las ofertas de una sociedad decadente, no participación, no complicidad, no a la antigua ley. La ética del silencio y la quietud es dura, pero necesaria. Que pasen las carrozas fúnebres de los combatientes ante la puerta cerrada de nuestras casas; nosotros permanezcamos adentro, inmutables, hasta que escuchemos la voz del Redentor que nos llama.

c. La Puerta se Abre

La ley moral es la fuerza psicológica que una sociedad ejerce sobre los individuos, según la tabla de valores que sostiene; por ejemplo, ahora, la economía. La ética es la fuerza psicológica de un individuo que se relaciona con el conjunto a partir de sus convicciones, por ejemplo, las creencias espirituales. Hasta hoy, durante los miles de años que conoce la historia, la ley moral de las religiones ha gobernado el destino de los pueblos de lo general a lo particular, de la colectividad hacia el individuo, desde afuera hacia adentro. Los instrumentos de educar y guiar son los dogmas, las sagradas escrituras, los rituales, el Cielo y el Infierno. El acatamiento exterior a las normas es indispensable, independiente del grado de fidelidad, que pertenece al fuero íntimo del individuo.

El Maitreya prepara una gran revolución planetaria en la evolución de la Humanidad. Dicen las primeras palabras de esta colección de Enseñanzas del Maestro Bovisio en Hidrochosa (Libro I: “Desenvolvimiento Espiritual”, Capítulo 1): “Ideas y obras nuevas se preparan para el mundo. Si la raza del cristiano signo del pescado ha desarrollado en alto grado los estados de colectividad, los grandes movimientos en masa, la sexta subraza desenvolverá de un modo especial la egoencia del ser”. “Se elevará, entonces, un concepto aristocrático del ser hasta la más alta expresión de la individualidad”. La ética será la principal fuente del comportamiento humano, en todas las actividades: sociedad, familia, política, educación, economía, profesiones.

¿Podemos empezar a practicar la ética de la Era Acuariana? Indudablemente, sí. Las Enseñanzas del Maestro Santiago, escritas hace más de medio siglo, son precursoras del Evangelio del Redentor, y expresan los lineamientos fundamentales del Camino de la Renuncia, que será el modo de vivir de los hombres que vendrán. En estos tiempos caóticos y terribles, cuando los poderes colectivos se imponen, y los bárbaros invaden los espacios más protegidos, matando y destruyendo, en Buenos Aires, en Nueva York y en cualquier lugar, es necesario hacerse fuertes en una ética de renuncia para sobrevivir, inflexibles por dentro, sin concesiones al facilismo de las masas.

Poco a poco, los hombres egoentes irán apareciendo en la Tierra como guías luminosas, adonde Dios le plazca: niños predestinados que traen la señal de la alegría en sus ojos, jóvenes valientes que no se rinden a la fascinación de una sociedad en decadencia, hombres maduros y reflexivos que descubren un rayo de esperanza. La puerta está abierta para aquellos que quieran ser los compañeros del Redentor. La ética del hombre de Renuncia y la Ley Moral de Acuario formarán una sociedad armoniosa para vivir en paz.

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