Curso XLIV - Enseñanza 16: Los Superiores Custodios de los Hijos frente al Mundo

Los Superiores han de cuidar que los Hijos aparezcan a los ojos del mundo como imagen viva de la perfección de la Renuncia y, como tales, inalcanzables para aquéllos que no han renunciado.
Tengan los Hijos frente a todos un rostro afable y un aspecto sereno sin entablar con nadie corrientes de simpatía o amistad particular.
Saluden con cortesía, evitando dar la mano, con una inclinación de cabeza. No sean demasiado accesibles con nadie en la conversación, para evitar confianzas; que nadie se atreva a familiaridades como poner las manos encima, tutear o decir frases indeseables.
Al hablar manténganse a una distancia prudente de la persona con quien se habla, que la distancia es la puerta de la dignidad.
Cuando traten con personas por necesidad de trabajo hablen lo menos posible. Hablen únicamente del asunto que a ellos les interesa, de las necesidades que tienen. No hagan nunca amistades personales, no se entretengan más con una persona que con otra ni sean afectuosos en los saludos.
No es fácil ser buen Ordenado en un mundo de tanto bullicio, sobre todo cuando hay que trabajar en contacto directo con él.
El Ordenado ha de tener siempre presente que llegar a ser perfecto es un trabajo que no admite interrupciones.
Hay que portarse con la gente de modo que éstos por mucho que estén con los Ordenados no lleguen a conocer cuál es la mística interior de éstos, ni cuál es el secreto de su serenidad inalterable y de su peculiar modo de ser.
Cuando van por las calles caminarán de dos o tres, pero si hay mucha gente irán uno detrás de otro, cerca de la pared, para pasar más inadvertidos. Caminen sin hacer ruido, evitando movimientos de los brazos y taconadas, pegados a la pared de los corredores o de las habitaciones; esto ayuda mucho a desaparecer.
No permitan los Superiores ni ellos mismos que salgan solos sino siempre acompañados por otro Hijo o con una persona de suma confianza. En los viajes no traben amistades ni conversen con extraños ni acepten nada de comer o beber si no es con autorización previa de los Superiores.
Si viajan en medios propios de locomoción lo harán vestidos de uniforme; si con medios de locomoción general irán de particular.
Cuando dicten clases espirituales en Templos o Salones de Conferencias háganlo con la capa o el velo puestos.
Cuando estén en casa de sus familiares mantengan siempre un porte adecuado y no acepten paseos o diversiones y sean moderados y ejemplares en el comer, hablar, etc.; ni efectúen visitas y lleven su uniforme.
Los Hijos nunca recibirán visitas de mujeres solas ni las Hijas de hombres solos. Siempre cuando tengan visita estén acompañados del Superior o de otro Hijo. Pero cuando reciban visita de los padres o hermanos podrán estar solos con ellos con la mayor expansión posible.
Con las otras visitas serán lacónicos y breves sin ninguna intimidad.
Los Hijos no permitan nunca ser fotografiados por personas extrañas a la Comunidad, ni reciban objetos o libros prestados o regalados, y sobre todo que no reciban prendas de vestir ni aún de sus familiares.

Fundador de CAFH

Las Enseñanzas directas de Santiago Bovisio quedan así depositadas en manos de los hombres, cumpliéndose de esta manera su mandato final= ¡Expandid el Mensaje de la Renuncia a toda la Humanidad! Que la Divina Madre las bendiga con su poder de Amor.

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