Curso XXXV - Enseñanza 13: La Sabiduría de la Madre

El velo de Aeia es imagen de la vida como resultado, es el efecto manifestado de una causa oculta. Todo en el Universo es imagen de la Madre Divina; desde los cuerpos siderales hasta el más pequeño granito de arena.
Pero la causa primaria, la fuente de la vida y de la existencia, es lo que permanece oculto, velado.
Descubrir el secreto único, básico, fundamental de la vida, es haber descubierto el Secreto Eterno, es haber levantado el Velo de Aeia.
Todas las religiones antiguas simbolizan a la Madre Divina con forma de mujer y velada. La forma de mujer es la manifestación espiritual de Dios y el velo que la cubre, la manifestación material de Dios, que se muestra en toda la belleza y materialidad de la vida, manteniendo siempre velado el poder que la impulsó a la existencia.
El sabio sabe, perfecta y detalladamente, el proceso del desarrollo, crecimiento, florecimiento y fructificación de la espiga de trigo. Pero, ¿cuál es el sabio en el mundo que podría imitar y formar una semilla de trigo?
El velo siempre fue símbolo de sabiduría; no sabiduría humana, sino Divina.
Los primitivos papas de la Iglesia Cristiana, cuando exclusivamente estaba en vigor la vida espiritual en dicha Iglesia, llevaban una capucha como signo de sabiduría y dignidad. Pero cuando los pontífices romanos perdieron el prístino fervor y anhelaron más los bienes materiales que los espirituales, dejaron la blanca capucha para coronarse con una tiara de oro y plata.
Antiguamente, los grandes sabios de la India llevaban la cabeza cubierta, para indicar que se habían dedicado al estudio de la Sabiduría Divina.
Así como el Velo de Aeia es imagen de la Sabiduría Espiritual y fundamental, Beatrix es imagen de la sabiduría substancial. Viste Beatriz de oro, porque el color amarillo corresponde a la Mente superior; y está coronada de estrellas, porque conoce todo lo creado, todas las expresiones de la vida y los cambios de la misma.
Está sentada sobre un Dragón, para simbolizar que tiene el dominio del mundo y conoce todos los secretos materiales, ya que el Dragón es símbolo de la sabiduría humana. Tan cierto es esto que, en los textos antiguos, se llamaban a los sabios “hijos del Dragón”.
Todos pueden llegar a poseer la sabiduría de Beatrix; pero para que sea revelado el secreto de todas las cosas y se pueda conocer el Velo de Aeia, o Sabiduría Espiritual y Divina, es necesario que Ella sumerja al aspirante en la Fuente Eterna.
La fuente, manantial eterno de la sabiduría, enseña que el hombre, por sus propios medios, puede alcanzar la sabiduría de Aeia; ha de suspender todos los sentidos y llegar a conocerla por éxtasis y renunciación.
¿Qué le pasa al hombre cuando se le sumerge bajo el agua y le falta aire para respirar? Todos sus sentidos se suspenden y únicamente desea una cosa: aire.
La Sabiduría Divina es también suspensión de todo lo que se sabe, para conocer la “Única Verdad”, única expresión, el único secreto de la vida.
El Dragón muere, es matado, porque aquél que llegó a la realización ya no necesita medios ni caminos para llegar a Ella. Él mismo es el Sendero. Sin conciencia, sin recordarlo, mantiene todo el poder de lo que antes conociera; por eso el Peregrino se baña en la sangre del Dragón.
Bajar al lugar de la muerte, expresa las tres pruebas por las cuales ha de pasar el candidato antes de la Unión Divina: la prueba física, la prueba mental y la prueba espiritual.
En estas pruebas sólo se puede participar estando como muertos, porque la Unión Divina es muerte para los hombres.
Las tres ruedas descendentes son las tres etapas de estas pruebas que permitirán a IHS unirse con su Eterna Amada.

Fundador de CAFH

Las Enseñanzas directas de Santiago Bovisio quedan así depositadas en manos de los hombres, cumpliéndose de esta manera su mandato final= ¡Expandid el Mensaje de la Renuncia a toda la Humanidad! Que la Divina Madre las bendiga con su poder de Amor.

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