Curso XXXVIII - Enseñanza 11: Cromoterapia

La vibración es la expresión de la mente cósmica y el poder es el lazo que la une a la vida física.
Nadie podría explicar jamás el secreto de los colores, cómo se forman y su porqué.
El color es el alma energética del ser y así como en el aura astral se reflejan por los colores todas las tonalidades septenarias del ser, así en el cuerpo físico el color es la imagen de su estado local.
Si un hombre está rebosante de fuerzas y es activa su irrigación sanguínea, sus mejillas estarán pintadas de rojo; si el funcionamiento orgánico es lento, el hombre se vuelve pálido y sus venas se marcan con un color azulado. Si una persona permanece constantemente al aire libre, su piel se hace bronceada y parece bañada por los anaranjados rayos del sol.
Así como predomina un color en el aura, así predomina también su correspondiente color en el cuerpo físico; la abundancia de uno sobre el otro trae desequilibrios físicos.
Ya se ha dicho que los tres colores fundamentales en el aura, son el azul, el rojo y el amarillo. Estos colores, sutilizados, se hacen verde, violado y anaranjado; el equilibrio entre ellos establece la salud. Casi siempre los colores que faltan al organismo son el azul y el rojo; de ahí tanta desarmonía en el organismo humano.
No sólo el clarividente que ve el aura, puede determinar cuál es el color sobreabundante o escaso, sino también el estudioso, por la simple observación.
Se conoce el color del organismo humano:
Primero: por el color del globo del ojo.
Segundo: por el color de las uñas de las manos.
Tercero: por el color de la orina.
Cuarto: por el color de las deposiciones.
Después de una detenida observación, debe el terapeuta establecer el color que falta en el organismo y especialmente en qué parte del cuerpo, para diagnosticar la enfermedad, combatirla y curarla.
Aquel que tiene sobreabundancia de color azul, es calmo, lento, melancólico, sufre de atonía intestinal y de dispepsia. El azul es calmante, refrescante, eléctrico y astringente; alivia y disminuye las altas temperaturas, atenúa los cólicos, domina la locura y las afecciones mentales, la apoplejía y toda clase de enfermedades infecciosas, siendo un gran tónico para el desequilibrio nervioso.
Ciertas enfermedades necesitan la aplicación del verde que es correspondiente astral del azul. El verde bien aplicado podría curar el cáncer, calma la neuralgia, el dolor de muelas, las afecciones de la vista y es somnífero.
El color rojo es cálido y no astringente; tonifica, alegra, excita, vivifica; combate el exceso de azul, la amnesia, la tristeza, el desgano. Para las enfermedades pulmonares, el rojo debe ser aplicado en pequeñas dosis, en unión con el violeta, para que vivifique sin excitar.
El color amarillo es penetrante; hay que usar y no abusar de él; nunca hay que excederse en la aplicación de este color. Cura los riñones, las glándulas y el hígado. Las aplicaciones de amarillo serían muy ventajosas para los leprosos y epilépticos.
El anaranjado es bueno para el reuma, la gota, la tisis crónica y la erisipela.
Para las curaciones psíquicas ya es necesario el conocimiento, no sólo del organismo, sino del aura del ser.
Los tratamientos de cromoterapia se hacen de diversas formas. Los han aplicado los médicos hindúes desde muchísimas generaciones y, en estos últimos años, los han experimentado con éxito médicos alemanes y norteamericanos.
La cromoterapia sería más exitosa si fuese efectuada quebrando los rayos luminosos. Ya se tienen los rayos ultravioletas, infrarrojos y, últimamente, aparatos que captan la luz amarilla.
No pasará mucho tiempo y todos los colores serán captados y aplicados con aparatos especiales.
También es muy útil en la cromoterapia, pintar las habitaciones con el color que debe aplicarse, observando lo mismo en el vestir y en la elección del panorama circundante.
Nadie desconoce la tranquilidad que trae al alma la contemplación de las aguas del mar y como excita, en cambio, la vista de sangre y de colores fuertes.
Los hindúes curaban de este modo: llenaban de agua botellas de diversos colores; las exponían por varios días a los rayos del sol, dando de beber esta agua a los pacientes; para el uso externo rellenaban las botellas con aceite en vez de agua.

Fundador de CAFH

Las Enseñanzas directas de Santiago Bovisio quedan así depositadas en manos de los hombres, cumpliéndose de esta manera su mandato final= ¡Expandid el Mensaje de la Renuncia a toda la Humanidad! Que la Divina Madre las bendiga con su poder de Amor.

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