Siete Grados de Renunciación

Curso I - Enseñanza 8: La Renunciación

Si el ser renunciara, no a las cosas que él cree perjudiciales para su bienestar, sino por amor a la libertad, alcanzaría en vida una felicidad inenarrable, una serenidad a toda prueba, un estado de éxtasis natural indescriptible. Romper lazos, salir de jaulas para librarse de algo, es atarse con lazos más sutiles, es encerrarse en jaulas más grandes; pero renunciar para libertarse es vivir. Aquél que deja las cosas que le pertenecen por el gusto de dejarlas se hace dueño de ellas.