Religiones Comparadas

Curso XXVII - Enseñanza 1: El Manantial de las Religiones

Los pueblos de la raza Atlante habían recibido directamente de sus Grandes Instructores las verdades de sus religiones. Estas verdades, fortalecidas por el poder psíquico de percepción propio de esa raza, eran de carácter completamente Divino. Estas religiones lindaban con el mundo de la conciencia superior y no utilizaban símbolos naturales. Eran de un monoteísmo selecto. Pero cuando esta raza empezó a caer y degenerar, las prácticas religiosas fueron suplantadas por actos de poder psíquico y de magia negra.

Curso XXVII - Enseñanza 2: Los Vedas

Hace miles de años una gran columna de Arios cruzó los Himalayas y, encaminándose hacia el Norte de la India actual, establecieron allí su morada. Los guiaba el Manú Vaivasvata, un Iniciado Solar de Primera Categoría, y diez sabios llamados Richis; sus nombres eran respectivamente: Marichi, Atri, Pulastya, Pulaka, Angrias, Kardama, Daskscha, Vashishiha, Bhrigú y Narada. Se asentaron allí, en la tierra de Uttura Kuru, país encerrado en un círculo de altas montañas que podría ser la actual Cachemira.

Curso XXVII - Enseñanza 3: El Hinduismo

Sobre los Vedas asentaron los Arios todas sus religiones, filosofías, leyes, letras y artes. Los Upanishads, los Sutras, que constituyen la moral y la filosofía del Hinduismo, no son más que amplios comentarios de los textos primitivos basados en su religión. Crece el pueblo Ario, se hace fuerte y potente, hasta que el deseo de poderío fomenta contiendas intestinas y guerras espantosas. En los Puranas, se describe la guerra entre los dioses y los elementos; en el Ramayana, se describe la guerra de los Arios guiados por la Divina Encarnación de Rama contra los Atlantes; en el Mahabharata está descrita la guerra de los Hindúes entre ellos.

Curso XXVII - Enseñanza 4: El Egipto

El antiguo Egipto se extendía más allá del costado Nor-Oeste de África a una isla completamente sumergida actualmente. Las primeras cinco dinastías cuya memoria se pierde en las centurias pertenecían íntegramente a la raza Atlante y eran, por eso, de origen Semita. Vencidos estos antiguos Atlantes por la nueva raza, los primitivos Arios Semitas negros, fue Egipto la cuna de la segunda subraza Ario-Semita, que pobló la parte Sud del Egipto actual, después que el viejo Egipto Atlante fue sepultado en el océano.

Curso XXVII - Enseñanza 5: Dioses Egipcios

El recuerdo de la Divina Religión Atlante, fomentó entre los Egipcios el culto a los dioses solares: Ra (el Sol), Atonu (el dios Solar), Shour y Anuri Amon (dioses de los días). El recuerdo de los Grandes Instructores, de los Divinos Iniciados que habían guiado a ese pueblo, inspiró a los dioses de los muertos: Sokaris, Osiris, Sis, Nubias y Nefritis, son sus exponentes. Pero el culto de la naturaleza característica de la nueva Raza Aria, crea los dioses de los elementos: Gabú (la Tierra), Nuit (el Cielo), Nu (el agua primordial), Hapi (el Nilo).

Curso XXVII - Enseñanza 6: Diez Grandes Religiones

Se han explicado en las Enseñanzas anteriores que dos grandes religiones fundamentales se habían encauzado en los comienzos de la Raza Aria. Los Arios puros fundaron una religión humana que al contacto con los Arios Semitas se transformó en Humana-Divina. Los Arios Semitas que no se habían alejado mayormente de las orillas de la tierra perdida mantuvieron una religión divina que al contacto con los Arios de la primera subraza se transformó en Divina-Humana.

Curso XXVII - Enseñanza 7: Los Magos Caldeos

Como dos inmensos ríos que se encuentran y se juntan, la antigua religión Divina de los Atlantes y la nueva religión de los Vedas se juntaron y florecieron en la naciente raza Aria. Ya se ha visto cómo los Arios abandonaron las mesetas y estepas del Asia septentrional, emigrando en grandes caravanas hacia el Sud. Al nordeste de África se extendía una tierra inhospitalaria y casi inhabitada limitada por los mares Negro, Mediterráneo, Caspio, el Océano Indico y las montañas del Cáucaso.