Mente Superior

Curso I - Enseñanza 4: Examen Retrospectivo

Con tolerable aproximación podemos representar el pensamiento como el fluir de una corriente de agua que continuamente baja de desconocidas montañas (lo instintivo, lo racional), se plasma en el curso de antemano trazado, para desembocar finalmente en la inmensidad del mar de la materia. El pensamiento fluye siempre, su actividad es incesante, cuando no consciente, subconscientemente; tal sucede durante la noche, estando entregado al sueño, mientras el cuerpo descansa. Si no fuera así, reinaría el caos.