Las Posturas

Curso XIX - Enseñanza 2: La Degeneración en las Posturas

La noble posición erguida, que el hombre ha tardado milenios en adquirir y que es el símbolo de su estado de evolución, se ve actualmente desvirtuada por hábitos que van adquiriendo los hombres de adoptar posturas encorvadas y asimétricas, fiel reflejo de su prevaleciente estado de ánimo deprimido, estrecho e inarmónico. La postura que comúnmente puede observarse en los hombres es una verdadera caricatura de la que debería poseer naturalmente.

Curso XIX - Enseñanza 3: La Columna Vertebral

De la correcta colocación de la columna vertebral depende en el mayor grado la perfección de las posturas. Gran número de las posturas antiguas se han ideado de tal manera que durante su ejecución fuerzan a la columna a su posición correcta. Esta posición correcta es alcanzada cuando los centros, que tienen su raíz en la columna vertebral, funcionan armónicamente. La columna vertebral es el Sendero Espiritual colocado en el hombre, atravesando todos los estados evolutivos existentes desde el plexo sacro hasta el coronario.

Curso XIX - Enseñanza 4: Ejercicios para Enderezar la Columna Vertebral

En las posturas naturales del hombre, la columna vertebral debería formar una línea de muy ligeras ondulaciones y, sin embargo, es habitual encontrar en la mayor parte de los hombres, una más o menos pronunciada convexidad de la espalda en la parte alta de la columna vertebral (cifosis). Al advertirlo la persona afectada por este hábito de postura, trata de enderezarse, lo que no logra en esa región porque los tejidos se han inflexibilizado y cae entonces en un nuevo vicio de postura, al curvar la parte baja de la columna vertebral hacia adentro, produciendo una concavidad a la altura de las caderas (lordosis).

Curso XIX - Enseñanza 5: Movilización Dinámica de la Columna Vertebral

Una vez que se ha logrado dar una mayor amplitud de movimiento a la columna vertebral mediante ejercicios de enderezamiento, es bueno practicar el siguiente ejercicio que flexibiliza dinámicamente la columna vertebral y que es al mismo tiempo, la síntesis de todos los movimientos naturales de la columna. El mismo desarrolla también el sentido del equilibrio y fortalece el sentido que impulsa al ser a realizar los movimientos con naturalidad. Se ha observado que esta naturalidad se obtiene cuando todos los movimientos parten desde un punto que se halla colocado en la columna vertebral, a la altura de las caderas.

Curso XIX - Enseñanza 6: Diferencias Principales en las Posturas

Se considerarán primeramente las tres posturas principales por encontrarnos en todo momento adoptando una de ellas, es decir: la postura de pie, sentada y acostada. Tanto nos hemos acostumbrado a pasar de una a otra o a permanecer durante horas en una postura determinada, que hemos perdido todo sentido crítico que nos permita advertir si la postura en que nos hallamos es correcta o no. Sólo a veces, después de estar sentados durante largo tiempo delante de una tarea absorbente, notamos que la tensión en que mantuvimos continuamente ciertos músculos de la espalda y de las piernas se torna insoportable.

Curso XIX - Enseñanza 7: Postura de Pie (Vegetativa)

En esta postura el peso del cuerpo queda repartido en forma igual sobre ambas piernas. Los pies se mantienen paralelos y algo separados (20 ó 30 cm.) entre sí. El tronco se mantiene naturalmente erguido, los brazos penden libremente a los costados y la cabeza se sostiene con el menor esfuerzo posible del cuello. Ejercítese el discípulo con mucha frecuencia en esta postura, aprovechando todas las oportunidades que se le ofrezcan, ya que esta postura es muy importante porque permite un cierto descanso, o sea una recuperación energética, aún estando de pie.

Curso XIX - Enseñanza 8: Postura de Pie (Mental)

Esta postura es similar a la vegetativa pero en la misma los talones deben juntarse y las puntas de los pies se mantienen algo separadas. Las manos se pueden enganchar la una en la otra delante del cuerpo manteniéndose sueltos los brazos. Recoger algo el mentón para permitir que la respiración suba naturalmente a la parte superior de los pulmones. Esta postura debe mantenerse con el mínimo esfuerzo y es necesario practicarla con gran asiduidad.