La Contemplación

Curso XVII - Enseñanza 1: La Vocación Contemplativa

La contemplación divina es el destino de todos los hombres. Como no se comprende la contemplación, se opone la vida en el mundo a la vida contemplativa. Dos cosas que se oponen no pueden ser reales en sí. La contemplación es necesaria porque es la posibilidad última del hombre. Esto no significa que todo hombre sea por naturaleza un contemplativo, sino que hay que dar al término contemplación su significado más amplio y universal.

Curso XVII - Enseñanza 5: La Contemplación y los Ejercicios de Oración

El ejercicio de la meditación es un movimiento organizado de la mente para producir determinados efectos en el alma. En los temas amorosos e iluminativos lleva a una exaltación del sentimiento, a experiencias sensibles hasta entonces desconocidas. Cuando la capacidad de sentir es colmada lleva al suspenso, a lo que podría llamar el éxtasis sensible. La meditación pasiva, en cambio, si bien en los comienzos se realiza más el suspenso permanente de la emotividad puede llevar a un estado sensible más profundo y oscuro.

Curso XVII - Enseñanza 6: La Contemplación

La Renuncia conduce naturalmente a la contemplación. La Renuncia en sí no se puede definir. Entre el estado perfecto y el estado ascético hay un vacío que tiene que llenar la Renuncia continua del alma. Los actos de renuncia se entienden como privaciones, mortificaciones, disciplina. Pero los lazos verdaderos se rompen por actos exteriores e interiores. La ambición, la posesión, los lazos de sangre y afectivos, el apego a la vida, requieren una ascética integral para ser sublimados en un amor divino.