Era Celta

Reflexión N° 68 - Sin Lucha

Desde mi sillón, estratégicamente ubicado en una esquina de la sala, junto a la chimenea, tengo ante la vista tres escenarios, en los cuales veo desfilar los acontecimientos del mundo moviéndose en direcciones múltiples, con ritmos diferentes. En primer lugar, tras la vidriera que mira al oeste, contemplo el gran cerro El Plata, muy alto y próximo, con sus flancos blanqueados de nieve permanente, custodiado por otros picos igualmente nevados e imponentes.