Contemplación

Curso XIV - Enseñanza 7: La Oración

El Hombre y Dios son dos cosas aparentemente distintas; pero cuando quitados los velos de la ilusión el hombre realiza a Dios, entonces son como una sola cosa. Esta es la felicidad, el paraíso, y por esto el ser en la tierra, aún sin saberlo, anhela la perfección espiritual y encontrar a Dios. La oración es el medio para encontrar a Dios; la armonía entre los sentimientos del corazón y las fuerzas mentales son los elementos para alcanzarlo.

Curso XIV - Enseñanza 13: La Contemplación

La Contemplación es el paso definitivo que da el alma desde la Ascética a la Mística. Se le llama Ciencia Secreta de Dios y Don Divino porque a esta altura del desenvolvimiento espiritual el alma es directamente ilustrada por los Maestros; por esto mismo algunos creen y aseguran que ella es un don, una gracia que sólo tienen determinadas almas privilegiadas y que no todas, ni aún las muy adelantadas, pueden pretender llegar hasta aquí.

Curso XIV - Enseñanza 14: La Muerte Mística

La Contemplación puede ser Tenebrosa o Iluminativa. En realidad estas divisiones son arbitrarias porque no se pueden determinar exactamente estos dos estados. El alma, más bien, se va haciendo más contemplativa y queda absorbida por este santo ejercicio por un tiempo cada vez mayor. Todas las almas perfectas están llamadas a la Contemplación, progresando en ella a medida que adelantan en las prácticas de las virtudes. Dice Casiano que cada alma se eleva en la oración según la pureza que tiene.

Curso XIV - Enseñanza 16: Síntesis de las Gradas Místicas

Todas las normas que se han ido trazando para lograr la Unión Divina tienen sus excepciones. Hay almas que no conocieron jamás la Meditación y otras que, ignorando los ejercicios de la Concentración, han llegado, sin embargo, a una perfecta Unión con Dios. Querer imponer estas normas a todos indistintamente es no saber que cada alma es un mundo aparte, que cada alma necesita sus propias reglas y un especial desenvolvimiento para llegar a la meta.

Curso XVII - Enseñanza 4: La Vida Contemplativa

La contemplación no aparta de las contingencias de la vida. El mal no está en las cosas materiales, sino en el tipo de relación que se tiene con ellas. Lo malo es el afán y el deseo, que establecen la vida al nivel material. El afán, como el deseo, nivela. Cuando se logra una vida interior muy profunda, puede haber una tendencia hacia la indiferencia frente a lo exterior. La indiferencia es una desviación del camino místico e impide la verdadera realización que es expansión por participación.