Confucio

Curso XXVII - Enseñanza 18: El Celeste Imperio

Chung-Ku, el centro de la tierra, el lugar inconmovible, que del todo no arrancaron las aguas de los cismas continentales, guardó como una reliquia un puñado de hombres lemures, que se amoldaron al clima de los nuevos continentes, vencidos y dominados por los negros Atlantes e instruidos al mismo tiempo por ellos. Todavía subsisten al despuntar la raza Aria; no mueren, sino que se transforman y se amoldan; y así tenemos el hombre amarillo, de pequeña estatura, ojos alargados, de idiosincrasia característica, como una reliquia viviente de la perdida raza lemuriana, matizada dentro de la raza Aria.

Curso XXV - Enseñanza 16: Los Mongoles

Los orígenes de la civilización de China (Chun-Chin) se pierden entre las brumas de los tiempos védicos, pues Vedas fueron las tribus que se asentaron sobre el peñón de Chung-Yang, venciendo a sus primitivos habitantes, asimilándose y aclimatándose con ellos. Este país, que se extiende desde el Tíbet hasta el mar Amarillo, ha guardado mejor que ninguno el concepto de una religión divina, ya que, a semejanza de los egipcios ve en el emperador al ser supremo.

Curso XXX - Enseñanza 8: Filosofía China

La escuela filosófica china no tiene establecida una fecha de comienzo, pues siguió la línea de pensamiento de los atlantes mongólicos. Las primitivas dinastías, se pierden entre las sombras del mundo Etéreo; tan es así, que antiguas dinastías, que se remontan cinco o seis mil años, las consideraban sin conocer su origen. Se deduce de los escritos de Confucio, que a las dinastías ya reconocidas se les atribuía una antigüedad de tres mil años y a las otras anteriores, se las denominaba Dinastías Divinas.