Budismo

Curso XXVII - Enseñanza 18: El Celeste Imperio

Chung-Ku, el centro de la tierra, el lugar inconmovible, que del todo no arrancaron las aguas de los cismas continentales, guardó como una reliquia un puñado de hombres lemures, que se amoldaron al clima de los nuevos continentes, vencidos y dominados por los negros Atlantes e instruidos al mismo tiempo por ellos. Todavía subsisten al despuntar la raza Aria; no mueren, sino que se transforman y se amoldan; y así tenemos el hombre amarillo, de pequeña estatura, ojos alargados, de idiosincrasia característica, como una reliquia viviente de la perdida raza lemuriana, matizada dentro de la raza Aria.

Curso XXVII - Enseñanza 19: El Budismo

La India había degenerado su religión de tal modo que se había convertido en una pura idolatría exterior. Las castas superiores tiranizaban al pueblo infundiéndole terror religioso. Hasta las imágenes de los dioses, de aspecto horrible, con cabezas de monstruos y posturas macabras, no infundían amor ni veneración, sino superstición y pánico. Como después de una tormenta terrible se aquietan las aguas y brilla el sol, así, en medio de la decadencia hinduista, surge en el firmamento del mundo, cual sol resplandeciente, la religión de Buda.