Ascética

Curso III - Enseñanza 14: Ascética de la Vida

Hay almas que ponen un empeño particular en la práctica de sus ejercicios de meditación y, sin embargo, no obtienen resultados evidentes de este esfuerzo. Sucede que saben meditar bien, pero sólo eso. Limitan su vida espiritual a la práctica de algunos ejercicios y no hacen más. Es cierto que el ejercicio correcto y metódico da resultados evidentes, pero para que esos resultados sean espirituales hace falta mucho más que un ejercicio: debe emplearse todo el ser en una ascética continua, ininterrumpida, de Renuncia.

Curso III - Enseñanza 8: Desviaciones Ascéticas

La desviación más común de la ascética es transformarse de medio en fin. Indudablemente nadie toma la ascética como un fin en sí mismo, pero es muy fácil confundir los resultados contingentes de la ascética con la mística. Todo acto del ser origina un resultado que repercute en la totalidad del individuo. No pueden separarse los efectos físicos de los astrales, psicológicos, mentales y espirituales. Por eso, si bien la ascética tiene por objeto la predisposición paulatina del alma para la Unión con Dios, al mismo tiempo produce efectos secundarios contingentes en el alma.

Curso III - Enseñanza 9: Los Estados Sensibles Espirituales

Se denomina estados sensibles espirituales a los estados de meditación o contemplación caracterizados por una vivencia emocional intensa, aunque de un orden elevado y espiritual. Los estados emotivos corrientes en la meditación son activos, de intensos movimientos sensibles. En los estados sensibles espirituales la emotividad es cada vez más pasiva y tiende a la inmovilidad afectiva. Se puede decir que los estados sensibles espirituales comienzan en la oración de quietud. El alma, al hacerse más pasiva, consigue mayor profundidad en la vivencia emotiva; pero una profundidad estática que casi no alcanza a mover las aguas de la emotividad ordinaria.

Curso XIII - Enseñanza 2: Discernimiento de la Ascética

Para guiar a las almas en la ascética de la oración es fundamental saber discernir. Qué tipo de ejercicio es apropiado a las características interiores de cada principiante; conocer cuál es el tipo de mística conveniente para él. Darle la enseñanza adecuada a cada momento de su desarrollo espiritual; no querer acelerar los procesos interiores sino dejar que la Divina Madre obre en el alma. No permitir que se dejen los ejercicios de meditación apenas se tiene un vislumbre de contemplación.

Curso XIII - Enseñanza 3: El Objetivo Divino

Para el Hijo es muy importante la disciplina, el método de vida y la práctica de los ejercicios de oración. Es indispensable contar con elementos definidos y bien conocidos que puedan constituirse en una ascética exterior e interior eficiente. Pero esto solo no es suficiente para las almas; ellas exigen algo más. Ellas aspiran a lograr la plenitud que únicamente se consigue con el íntimo contacto con la Divina Madre. Esta plenitud no se alcanza fácilmente.