Ascética Integral

Curso XVII - Enseñanza 6: La Contemplación

La Renuncia conduce naturalmente a la contemplación. La Renuncia en sí no se puede definir. Entre el estado perfecto y el estado ascético hay un vacío que tiene que llenar la Renuncia continua del alma. Los actos de renuncia se entienden como privaciones, mortificaciones, disciplina. Pero los lazos verdaderos se rompen por actos exteriores e interiores. La ambición, la posesión, los lazos de sangre y afectivos, el apego a la vida, requieren una ascética integral para ser sublimados en un amor divino.