Antropogénesis

Curso XXIX - Enseñanza 1: Síntesis de las Primeras Cuatro Razas Raíces

En la Ronda Terrestre hay siete Razas Raíces. En la Ronda Lunar, los seres habían logrado perfeccionar su cuerpo astral; pero necesitaban un cuerpo físico para lograr una perfecta experiencia material. Durante las dos primeras Razas Raíces intentaron continuamente modelar un cuerpo para poderlo habitar; pero fracasaron una y otra vez. Sólo en la segunda mitad de la Tercera Raza Raíz pudieron formar un verdadero cuerpo humano; y en la Cuarta Raza Raíz, las almas de los seres que hacían ese experimento penetraron en sus verdaderos cuerpos humanos.

Curso XXIX - Enseñanza 2: La Raza Uraniana

La Ronda Lunar había cumplido su cometido y había dado a las mónadas unos perfectos cuerpos astrales; pero faltaba dar el último y más importante paso, pues esos seres tenían que descender a conocer el mundo denso y material. Para eso necesitaban cuerpos físicos. De ahí que trasladara toda su potencialidad a la joven Tierra, que desde hacía una infinidad de milenios giraba, sin mutación, como un globo ígneo con el eje exactamente perpendicular a la eclíptica.

Curso XXIX - Enseñanza 3: La Raza Hiperbórea

Eolo, el dios de los vientos, corría velozmente de un lado al otro de la atmósfera terrestre, limpiándola de todas sus impurezas; y el Sol, con una luminosidad más clara que la que ahora puede observarse, brillaba constantemente. Pero, gracias a este viento, a estas corrientes de aire que no cesaban jamás, la Tierra se iba resecando, la vegetación tomaba un color normal y el nuevo continente Hiperbóreo bien podía llamarse “la tierra donde nunca se pone el sol”.

Curso XXIX - Enseñanza 4: Las Etapas de la Raza Hiperbórea

No se conoce, en el desenvolvimiento antropológico de la Raza Hiperbórea, la división exacta de sus subrazas; pero es posible distinguir una serie de estados evolutivos que podrían llamarse “etapas”. Durante la primera etapa aparece en el Continente Verde el gran Pez-Serpiente. Es muy difícil precisar la dimensión de este monstruo con aspiraciones de humanidad; pero antiguos textos lo describen como inmenso y hermoso, a pesar de que su cuerpo era gelatinoso y transparente, pues el reflejo de la luz a través de ese cuerpo producía múltiples y variados colores.

Curso XXIX - Enseñanza 5: La Raza Lemuriana

Sepultada bajo las aguas del Océano Pacífico se mantiene intacta la tierra que un día fue gran parte del Continente Lemuriano. Para mayor facilidad del estudiante se aplica el nombre “Lemuria” al continente de la tercera Raza Raíz, porque así fue designado por el zoólogo Sclater; pero los antiguos textos esotéricos lo llaman Zalmali Patala. Los monstruos hiperbóreos, si bien habían sido destruidos por los vendavales y tragados por las corrientes oceánicas, no habían perecido en su totalidad.

Curso XXIX - Enseñanza 6: Las Tres Primeras Subrazas Lemurianas

Durante la formación del continente lemuriano se desenvolvió la primera subraza, llamada Za, la cual en todo era parecida a la última subraza hiperbórea. Estos seres estaban casi siempre echados y se reproducían por la deposición de huevos. La estabilización de los vasos sanguíneos y el calor tórrido influyeron para que la carne se condensase y la piel se volviera opaca. Habitaban, hace unos seis millones de años, el inmenso continente que los antiguos textos denominan Zalmali, que cubría toda Australia, el centro del actual Océano Pacífico y se extendía hasta parte del África, el Asia meridional y la América del Sud.

Curso XXIX - Enseñanza 7: Cuarta y Quinta Subrazas Lemurianas

Para el ciclo de ángeles hechos hombres había sonado la hora solemne. Los estremecimientos cada vez más convulsivos del planeta y la luz solar que filtraba a través de las espesas cortinas de nubes, reflejaban como una gran aurora polar sobre la rojiza tierra, indicando que algún hecho extraordinario estaba por acaecer. El fuego en las entrañas de la tierra rugía espantosamente, buscando por todas partes salidas y purificaba todo, como oro en un crisol.